martes, 6 de marzo de 2012

El chico del metro



Viajaba sentada en el tren, 
sin maleta de viaje pues se dirigía al trabajo,
con un libro de la historia de un músico sobre las piernas,
a ratos se perdía su mirada de las letras al suelo
era un día frío y el vagón estaba lleno
desvío su mirada y allí los vio
no muy grandes, no muy limpios
no eran nuevos, pero eran divinos
de color café, trato de ver su rostro pero no lo logro,
 sonrío y siguió leyendo.

Al llegar a la estación donde descendía, los buscó 
y  aún estaban allí, subió su rostro y sus ojos le encontraron, 
sonrío de nuevo al ver
su cabello y ojos oscuros,  su mirada fría
y unos provocativos labios.

El también descendía en la misma estación
ella bajo primero, sintió vergüenza y no le busco entre la gente.

Ahora, cada mañana toma el tren a la misma hora
esperando ver al chico de los converse café.



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